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sábado, 19 de septiembre de 2026
Víctor “Ito” Bisonó: la diplomacia con rostro humano

Víctor “Ito” Bisonó: la diplomacia con rostro humano

·19 de septiembre de 2026·7

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Por Frances Pineda

En 2018 tuve la oportunidad de entrevistarlo durante una visita a Chile, a donde llegó como invitado de honor a la toma de posesión del entonces presidente Sebastián Piñera. En aquella conversación hablamos de política, migración y del tema haitiano, asuntos que ya formaban parte de la agenda nacional e internacional.

Lo que comenzó como una entrevista periodística terminó convirtiéndose, con los años, en una relación marcada por diferentes encuentros y conversaciones. Y fue precisamente en ese trayecto cuando pude conocer más de cerca al político, al funcionario y, sobre todo, a la persona.

Por eso, cuando el presidente Luis Abinader anunció su designación como ministro de Relaciones Exteriores, pensé inmediatamente en una expresión: un canciller de lujo.

Una trayectoria que encuentra un nuevo escenario

Bisonó no llega a la Cancillería como un improvisado.

Su trayectoria política y su experiencia al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes le han permitido conocer de cerca uno de los componentes que hoy tiene mayor peso en las relaciones internacionales: la diplomacia económica.

Promover las exportaciones, atraer inversiones, abrir mercados y convertir las relaciones bilaterales en oportunidades concretas para los dominicanos requiere algo más que buenas relaciones diplomáticas. Requiere conocimiento, gestión y capacidad para conectar la política exterior con las necesidades del país.

Su paso por el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones también sumó experiencia en la administración pública y en la gestión de políticas de impacto nacional.

Ahora, desde Relaciones Exteriores, todo ese recorrido adquiere una nueva dimensión.

Una Cancillería cercana, ágil y moderna

Hay señales que dicen mucho sobre un funcionario incluso antes de que comiencen a verse los grandes resultados.

Una de ellas fue la manera en que Bisonó asumió sus primeros días en el Ministerio.

No se limitó a ocupar una oficina. Recorrió las instalaciones, se reunió con los viceministros y directores y se acercó al personal de la institución. También sostuvo un encuentro de transición con el canciller saliente Roberto Álvarez.

Puede parecer un detalle, pero no lo es.

Conocer la institución, escuchar a quienes forman parte de ella y respetar los procesos es una forma de entender que la gestión pública no comienza de cero cada vez que cambia una autoridad.

Bisonó ha hablado de continuidad, profesionalización e institucionalidad, pero también de la necesidad de construir una Cancillería moderna, cercana, ágil y orientada a resultados.

Y esa combinación entre continuidad y renovación puede ser uno de los grandes desafíos de su gestión.

Un recibimiento que también comunica

Otro aspecto que merece ser destacado fue el recibimiento ofrecido al Cuerpo Diplomático, representantes de organismos internacionales y miembros del Cuerpo Consular acreditados en República Dominicana.

La organización del encuentro y la disposición del nuevo canciller para recibir personalmente a los representantes y conversar con ellos transmitieron un mensaje que va más allá del protocolo.

En diplomacia, las formas importan. Pero también importa la disposición al diálogo.

Bisonó aprovechó ese encuentro para presentar las líneas que orientarán su gestión y expresar su voluntad de trabajar de manera cercana, franca y constructiva con los representantes de los países y organismos internacionales.

No fue simplemente una ceremonia de saludos protocolares. Fue, en cierto modo, una carta de presentación.

Y fue una buena carta de presentación.

Chile, un vínculo construido con los años

En lo particular, observo con especial interés lo que pueda significar esta nueva etapa para la relación entre República Dominicana y Chile.

Bisonó tiene una historia con este país que antecede ampliamente su llegada a la Cancillería.

Su vínculo con Chile comenzó en años anteriores y estuvo marcado, entre otras cosas, por su relación con el fallecido presidente Sebastián Piñera. También ha mantenido una relación cercana con distintos actores de la política y la sociedad chilena.

Hoy esa experiencia adquiere un nuevo valor.

La relación entre ambos países tiene espacio para crecer en comercio, inversión, turismo, cooperación, seguridad y transferencia de conocimientos. Y el actual escenario político chileno ofrece, además, nuevas posibilidades de diálogo.

El presidente José Antonio Kast ya había mostrado interés por conocer experiencias dominicanas en áreas como seguridad fronteriza, turismo y desarrollo económico durante su visita a República Dominicana.

Ese interés, que comenzó antes de su investidura, hoy puede traducirse en una relación bilateral todavía más dinámica.

Y en ese puente, Bisonó jugó un papel relevante.

La diplomacia también es humana

Sin embargo, hay algo que no aparece en los currículos ni en los comunicados oficiales y que, a mi juicio, marca una diferencia: la humanidad.

En los años en que he tenido la oportunidad de tratar a Bisonó, he podido apreciar una característica que no siempre acompaña a quienes alcanzan posiciones de poder: la sencillez.

Es un atributo que puede parecer menor frente a los grandes desafíos de la política exterior, pero no lo es.

La diplomacia, al final, se construye entre personas. Se negocia entre personas. Se crean alianzas entre personas. Y la capacidad de escuchar, generar confianza y relacionarse con respeto puede ser tan importante como cualquier conocimiento técnico.

Quizás por eso su designación ha sido recibida con expectativa y buenos comentarios tanto en República Dominicana como en el ámbito internacional.

El desafío de dejar una impronta

Ahora comienza lo verdaderamente importante.

Los primeros gestos son alentadores, pero una gestión diplomática se mide por sus resultados: por la capacidad de proteger a los dominicanos en el exterior, fortalecer las relaciones bilaterales, atraer oportunidades económicas, ampliar la cooperación y defender los intereses nacionales en un mundo cada vez más complejo.

Bisonó ha planteado tres grandes prioridades: la protección y vinculación de la diáspora; la promoción de las exportaciones, la inversión y las oportunidades económicas; y la defensa de la democracia, los derechos humanos y los principios que sustentan la convivencia internacional.

Son objetivos ambiciosos y, al mismo tiempo, necesarios.

Su desafío será convertirlos en acciones concretas sin perder aquello que también parece definirlo: la cercanía, la sencillez y la capacidad de construir relaciones.

Después de aquella entrevista de 2018, es muy satisfactorio que años más tarde pueda escribir sobre Víctor “Ito” Bisonó como canciller de la República Dominicana.

Hoy lo hago convencida de que su llegada a la Cancillería representa una oportunidad.

Una oportunidad para combinar experiencia política con visión internacional, diplomacia tradicional con diplomacia económica, institucionalidad con modernización y, sobre todo, gestión con humanidad.

Quizás por eso “un canciller de lujo” no sea una exageración, sino una manera de resumir las expectativas que hoy despierta su llegada a la diplomacia dominicana.

Porque la diplomacia también se ejerce con cercanía, con respeto y con humanidad. Y si algo puede distinguir esta nueva etapa, es precisamente eso: una diplomacia con rostro humano.

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