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jueves, 17 de septiembre de 2026
Von der Leyen propone a Canadá como primer miembro asociado de la Unión Europea en medio de tensiones con EEUU

Von der Leyen propone a Canadá como primer miembro asociado de la Unión Europea en medio de tensiones con EEUU

·16 de septiembre de 2026·12

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ESTRASBURGO, Francia, 16 sept.– La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles abrir el camino para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea (UE), una iniciativa sin precedentes que busca elevar las relaciones económicas, políticas y de seguridad entre ambas partes en momentos en que Ottawa intenta reducir su histórica dependencia de Estados Unidos.

La propuesta fue formulada durante el discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea pronunciado por Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, donde estuvo presente como invitado el primer ministro canadiense, Mark Carney.

El acercamiento se produce en medio del deterioro de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos debido a las disputas comerciales y arancelarias con el gobierno del presidente Donald Trump y sus reiteradas declaraciones sobre la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos.

Alrededor del 70 % de las exportaciones canadienses tiene actualmente como destino Estados Unidos, una dependencia que el gobierno de Carney busca reducir mediante una mayor diversificación de sus mercados internacionales.

Von der Leyen planteó que Canadá y Europa aprovechen como punto de partida el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), actualmente vigente entre las partes, para construir una relación mucho más amplia denominada “Alianza para el Futuro”.

La iniciativa tendría como objetivo establecer un espacio común de prosperidad y seguridad económica y profundizar la cooperación en sectores considerados estratégicos.

La presidenta de la Comisión Europea sostuvo que el acercamiento no se fundamentaría exclusivamente en intereses comerciales, sino también en los valores democráticos compartidos por Canadá y los países integrantes de la Unión Europea.

Carney recibió una ovación de pie de los legisladores europeos durante la intervención de Von der Leyen y tiene previsto dirigirse al Parlamento Europeo este jueves.

Canadá busca acercarse a la UE sin convertirse en miembro pleno

Funcionarios canadienses habían adelantado a The Associated Press que Ottawa estaba explorando una relación con la Unión Europea que pudiera situarse muy cerca de una membresía formal, pero sin llegar a convertirse en integrante pleno del bloque.

Entre las posibilidades discutidas figura un mecanismo que eventualmente permita a ciudadanos canadienses vivir y trabajar en Europa sin necesidad de visados, como parte de una asociación estratégica mucho más amplia.

Jonathan Wilkinson, embajador designado de Canadá ante la Unión Europea, confirmó que Ottawa había discutido con funcionarios europeos la posibilidad de una membresía asociada antes del discurso de Von der Leyen y sabía que esa opción estaba sobre la mesa.

Wilkinson explicó que Canadá había planteado principalmente la creación de una “Alianza para el Futuro”, mientras que representantes europeos introdujeron la idea de la membresía asociada.

Canadá, sin embargo, no pretende convertirse en miembro pleno de la Unión Europea debido a que eso implicaría transferir determinadas competencias soberanas a las instituciones comunitarias.

La intención de Ottawa, según Wilkinson, es acercarse al máximo posible a Europa mediante un mecanismo que contribuya a fortalecer, y no disminuir, la soberanía canadiense.

La oficina del primer ministro Carney acogió favorablemente la propuesta de Von der Leyen y señaló que Canadá está profundizando sus vínculos con Europa precisamente como parte de sus esfuerzos para fortalecer su soberanía y avanzar hacia una relación que vaya más allá del actual acuerdo comercial CETA.

Defensa, energía, inteligencia artificial y minerales críticos

La nueva relación planteada por Bruselas tendría un alcance considerablemente mayor que un acuerdo tradicional de libre comercio.

Von der Leyen indicó que la asociación podría incluir manufactura avanzada, tecnología, producción para la defensa, seguridad en el Ártico, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica.

La funcionaria europea subrayó que el proyecto no pretende constituirse en una alianza contra terceros países, sino fortalecer conjuntamente las capacidades de Canadá y Europa.

La propuesta enfrenta, no obstante, importantes interrogantes institucionales.

Debido a que nunca ha existido un “miembro asociado” de la Unión Europea, actualmente no existe un procedimiento establecido que determine exactamente qué derechos tendría Canadá, cuáles serían sus obligaciones, qué instituciones tendrían que aprobar su incorporación o cuánto tiempo podría requerir el proceso.

La iniciativa podría, por tanto, obligar a las instituciones europeas y a sus Estados miembros a diseñar un modelo completamente nuevo de relación con países que mantienen estrechos vínculos políticos y económicos con Europa sin incorporarse formalmente al bloque.

Canadá ya participa en programa europeo de defensa

El acercamiento entre Ottawa y Bruselas ya ha comenzado a materializarse en materia de seguridad.

Canadá se convirtió este año en el primer país no europeo en incorporarse al programa SAFE de la Unión Europea, un mecanismo de defensa dotado con unos 150.000 millones de euros —aproximadamente 173.000 millones de dólares—, destinado a impulsar compras conjuntas y fortalecer la preparación militar europea.

La participación permite que empresas canadienses tengan acceso a determinados procesos de adquisición conjunta de equipos y sistemas de defensa.

Tobias Cremer, legislador alemán del Parlamento Europeo, consideró que cualquier nueva relación con Canadá debería ir más allá de otro acuerdo comercial o militar y convertirse en una alianza estratégica integral.

El actual CETA podría utilizarse como base, aunque tendría que ampliarse considerablemente para abarcar las nuevas áreas de cooperación.

Ruptura comercial con Washington acelera acercamiento

El giro canadiense hacia Europa ocurre mientras Ottawa mantiene una disputa comercial con Washington.

Canadá ha respondido a determinados aranceles estadounidenses y ha rechazado condiciones comerciales que, según Carney, podrían afectar su soberanía.

La Unión Europea ha seguido una estrategia diferente frente a Washington y alcanzó un acuerdo comercial que estableció un techo arancelario estadounidense del 15 % para la mayoría de las exportaciones europeas, mientras Europa eliminó gravámenes sobre productos industriales estadounidenses.

Carney ha sostenido que la creciente utilización de la integración económica como instrumento de presión obliga a las potencias intermedias a diversificar sus relaciones y trabajar conjuntamente para defender sus intereses.

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero, el primer ministro canadiense había advertido sobre las dificultades que enfrentan los países de tamaño medio cuando negocian individualmente frente a grandes potencias.

Las declaraciones provocaron entonces una respuesta crítica del presidente Trump.

Negociaciones tomarán impulso en octubre

Las conversaciones sobre el futuro de las relaciones entre Canadá y la Unión Europea deberán intensificarse durante la cumbre Canadá-UE prevista para finales de octubre.

Además de reducir la dependencia comercial canadiense de Estados Unidos, Ottawa busca ampliar sus relaciones internacionales en momentos de creciente competencia económica y geopolítica entre las principales potencias.

Canadá y la Unión Europea ya mantienen una importante relación económica. El comercio bilateral alcanzó aproximadamente 147.000 millones de dólares en 2025, y Europa constituye el segundo socio comercial más importante de Canadá después de Estados Unidos.

La propuesta presentada este miércoles abre ahora la posibilidad de diseñar una categoría completamente nueva dentro de las relaciones exteriores de la Unión Europea y podría servir, en el futuro, como modelo para vínculos más estrechos con otras democracias y potencias intermedias.
Con información de AP

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