
Wenger y el secretario general de la FIFA se desmarcan del plan de Infantino para vender ingresos del Mundial
Ginebra, 5 agosto.– Dos de los principales ejecutivos de la FIFA, el director de Desarrollo Global del Fútbol, Arsène Wenger, y el secretario general Mattias Grafström, marcaron distancia del presidente del organismo, Gianni Infantino, y de su fallido proyecto para vender participaciones de los ingresos futuros de la Copa del Mundo a inversionistas privados, una iniciativa que ha desencadenado una de las mayores crisis internas de la entidad en los últimos años.
Wenger afirmó en un comunicado que desconocía por completo el proyecto valorado en 20.000 millones de dólares y sostuvo que su retiro era una decisión "absolutamente necesaria". Por su parte, Grafström envió un correo electrónico a todo el personal de la FIFA, al que tuvo acceso The Associated Press, en el que calificó la última semana como una "triste y reprochable serie de acontecimientos" que provocó una "turbulencia difícil de comprender y aceptar".
Ninguno de los dos ejecutivos mencionó directamente a Infantino en sus mensajes ni expresó respaldo al presidente de la FIFA, quien enfrenta crecientes cuestionamientos tras el colapso de su propuesta de crear una nueva estructura empresarial para administrar los principales activos comerciales del organismo.
Las declaraciones de Wenger y Grafström se suman a las críticas formuladas días antes por el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, quien aseguró que el personal del organismo fue "engañado" con el proyecto impulsado por Infantino. Lamour describió la iniciativa como "el proyecto de una sola persona" y sostuvo que los empleados de la FIFA "merecen algo mejor que el desprecio y la intimidación".
Los tres dirigentes son considerados figuras de gran prestigio dentro de la FIFA y mantienen relaciones de confianza con las 211 federaciones nacionales afiliadas, cuya posición será determinante para el futuro político de Infantino, quien hasta hace pocas semanas parecía encaminado a una cómoda reelección.
La controversia también adquirió un componente legal. Wenger, Grafström y Lamour fueron incluidos en una carta enviada por los abogados de la UEFA a Infantino, en la que se solicita preservar las comunicaciones y documentos de 18 altos ejecutivos de la FIFA como posible evidencia en futuras acciones judiciales relacionadas con el proyecto.
En su mensaje al personal, Grafström trató de transmitir tranquilidad y aseguró que la administración protegerá a los empleados de las consecuencias del conflicto institucional.
"No tienen por qué preocuparse. Les aseguro que, como miembros de la administración, serán defendidos y protegidos del contexto político que vivimos actualmente", escribió el secretario general.
Wenger, quien fue contratado por Infantino en 2019 tras una exitosa carrera como entrenador del Arsenal y actualmente dirige el área de Desarrollo Global del Fútbol, afirmó que nunca participó en la elaboración del proyecto y que se enteró de su existencia a través de las informaciones publicadas por los medios de comunicación.
"No participé en este plan estratégico y supe por primera vez del proyecto a través de informes de los medios", indicó el exentrenador francés.
Añadió que la retirada de la iniciativa era imprescindible porque cree "firmemente en una FIFA independiente que sirva a nuestro deporte con compromiso, transparencia e integridad".
Infantino retiró oficialmente la propuesta el pasado sábado, apenas unos días después de presentarla, tras la fuerte oposición de dirigentes del fútbol mundial y especialmente de la UEFA, que incluso llegó a advertir sobre un posible boicot a competiciones y actividades organizadas por la FIFA.
El proyecto contemplaba la creación de una filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), encargada de administrar los negocios más lucrativos del organismo, entre ellos la organización de la Copa del Mundo, la comercialización de los derechos de televisión, los contratos de patrocinio, la venta de entradas y los paquetes de hospitalidad.
La nueva empresa habría sido valorada en 20.000 millones de dólares, con el objetivo de captar 4.200 millones mediante la venta de aproximadamente el 20 % de sus acciones a inversionistas privados. El principal inversionista previsto era Thrive Eternal, firma creada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Como parte del plan, las 211 federaciones miembros de la FIFA habrían recibido una oferta de 20 millones de dólares cada una por participar en la operación, además de la promesa de duplicar los fondos de desarrollo para el ciclo 2026-2030, elevándolos de 10 a 20 millones de dólares. El plazo para adherirse al proyecto vencía el próximo 19 de septiembre.
Infantino presentó la iniciativa apenas una semana después de concluir la Copa del Mundo de 2026, torneo que generó ingresos récord para la FIFA. Según el organismo, el ciclo comercial 2023-2026 alcanzó aproximadamente 15.000 millones de dólares, casi el doble de los ingresos obtenidos durante el Mundial de Catar 2022.
En su comunicación interna, Grafström exhortó a los empleados a mantener el orgullo por el trabajo realizado durante el primer Mundial con 48 selecciones, afirmando que el éxito del torneo no debe quedar opacado por la crisis institucional.
"Una triste y reprochable serie de acontecimientos, que afortunadamente concluyó con el abandono permanente del proyecto FFE, no debería eclipsar esta realidad", expresó.
La controversia también ha reavivado el debate sobre la relación entre Infantino y el presidente estadounidense Donald Trump. Durante el Mundial disputado en Estados Unidos, Canadá y México surgieron varias polémicas relacionadas con decisiones migratorias y de organización que alimentaron las críticas hacia la cercanía política entre ambos dirigentes.
Hasta el momento, Infantino no ha ofrecido declaraciones públicas sobre la fractura interna que atraviesa la FIFA. Desde el anuncio del retiro del proyecto, únicamente ha difundido en sus redes sociales mensajes de apoyo enviados por varias federaciones nacionales, entre ellas las de Marruecos, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Pese a que durante meses parecía seguro que sería reelegido sin oposición en el congreso previsto para marzo de 2027 en Marruecos, el escenario ha cambiado. La FIFA fijó el 18 de noviembre como fecha límite para la presentación de candidaturas y dirigentes europeos ya han adelantado que buscan un rival para disputar la presidencia del organismo, informó The Associated Press.
