
Yadier Molina y Albert Pujols ingresan juntos al Salón de la Fama de los Cardenales
San Luis, Misuri, 13 sept.– El puertorriqueño Yadier Molina y el dominicano Albert Pujols volvieron a provocar una ovación de pie en el Busch Stadium, escenario donde protagonizaron algunos de los momentos más memorables de sus extraordinarias carreras.
Esta vez no fue por una jugada defensiva, un cuadrangular o una victoria decisiva. Ambos fueron exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis durante una emotiva ceremonia celebrada sobre el terreno antes del partido del sábado contra los Medias Blancas de Chicago.
La clase de exaltados también incluyó al exlanzador Bill Sherdel, cuyo ingreso se produjo de manera póstuma. Su nieto, John Sherdel, habló desde el podio en representación de la familia.
Después llegó el momento que los seguidores de los Cardenales esperaban desde el retiro de Molina: el legendario receptor se puso la tradicional chaqueta roja reservada para los integrantes del Salón de la Fama de la franquicia.
Molina inició su discurso con una escena que provocó risas entre los presentes. Llamó al veterano preparador físico de los Cardenales, Chris Conroy, quien salió al terreno para colocarle pintura negra debajo de los ojos y entregarle una gorra del equipo. “Yadi”, como era habitual durante sus años como jugador, se la colocó al revés.
El tono de celebración dio paso a momentos cargados de emoción. Molina agradeció a las numerosas personas que contribuyeron con su desarrollo profesional, especialmente al coach dominicano José Oquendo.
“He tenido muy buenos coaches, pero ninguno como tú”, expresó Molina al destacar las enseñanzas y el respaldo que recibió de Oquendo para convertirse en un jugador más completo y resistente.
Su discurso, repleto de agradecimientos y recuerdos, se extendió lo suficiente para provocar un retraso de 22 minutos en el inicio del partido. Molina reconoció las contribuciones de Tony La Russa y Dave Duncan antes de dirigirse a Adam Wainwright, su compañero de batería durante tantos años.
El puertorriqueño definió a Wainwright como la persona indicada para acompañarlo durante los momentos buenos y difíciles de su trayectoria. También recordó con nostalgia las ocasiones en que señalaba el lanzamiento y el derecho ejecutaba la indicación a la perfección.
Molina le agradeció por permanecer siempre cerca de él y de su familia, y expresó su deseo de verlo recibir próximamente su propia chaqueta roja como integrante del Salón de la Fama de los Cardenales.
Otra parte especialmente emotiva del discurso fue pronunciada en español y estuvo dedicada a su familia. Molina recordó a su fallecido padre, Benjamín Molina padre, y agradeció el apoyo de su madre, su esposa, sus hijos y sus hermanos.
Polo Ascencio, narrador en español de los Cardenales, tradujo posteriormente esa parte del mensaje al inglés para los aficionados presentes en el estadio.
El vínculo especial entre Molina y Pujols
Uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia llegó cuando Molina comenzó a hablar sobre su relación con Pujols.
El receptor recordó que inició su carrera utilizando el número 41 y que, en principio, esperaba conservarlo durante mucho tiempo. Sin embargo, cambió de opinión durante los entrenamientos de primavera de 2006, cuando quedó disponible el número 4.
Molina decidió utilizarlo porque deseaba permanecer al lado del número 5, el dorsal que Pujols convirtió en uno de los más emblemáticos en la historia de los Cardenales.
El puertorriqueño volvió a quebrarse emocionalmente al recordar una conversación entre su padre y Pujols durante los primeros años de su trayectoria en las Grandes Ligas.
Según relató, su padre le pidió al dominicano que cuidara de él. Pujols respondió que podía estar tranquilo porque se encargaría de acompañarlo. Molina aseguró que, desde aquel momento, el inicialista siempre estuvo a su lado.
Pujols devuelve el reconocimiento
Cuando ocupó el podio, Pujols correspondió inmediatamente a las palabras de Molina. El dominicano calificó su ingreso al Salón de la Fama de los Cardenales como uno de los mayores honores recibidos durante su vida.
También manifestó que resultaba especialmente significativo compartir la exaltación con quien considera su hermano menor.
Pujols expresó su orgullo por Molina y afirmó que su fallecido padre estaría contemplando la ceremonia y felicitándolo por sus logros. Además, le reiteró su cariño y su disposición de permanecer siempre a su lado.
Al referirse a su propio legado en San Luis, recordó que llegó a la organización como un joven pelotero lleno de sueños, pero sin imaginar que alcanzaría tantos éxitos.
El dominicano afirmó que los Cardenales le ofrecieron una oportunidad, un hogar y una familia, razones por las cuales conservará permanentemente un profundo agradecimiento hacia la franquicia.
Durante su intervención reconoció a numerosos integrantes de la organización, entre ellos La Russa y el fallecido exgerente general Walt Jocketty.
Pujols agradeció a La Russa por confiar en su talento desde el comienzo y por exigirle que se convirtiera en un mejor jugador, compañero y profesional. Destacó que la confianza del dirigente resultó determinante para su crecimiento dentro y fuera del terreno.
También afirmó que Jocketty ocupa un lugar especial en su corazón. Le agradeció haber descubierto condiciones especiales en un joven pelotero y haberle concedido la oportunidad de vestir el uniforme de los Cardenales, una decisión que, según aseguró, transformó su vida para siempre.
Pujols dedicó igualmente una parte de su discurso a su familia y reservó palabras especiales para los miles de aficionados que abarrotaron el Busch Stadium.
El excapitán dominicano destacó que la pasión, la lealtad y el amor de los seguidores de San Luis por el béisbol de los Cardenales no tienen comparación en el deporte. Por esa razón, señaló, se han ganado el reconocimiento de ser “los mejores aficionados del béisbol”.
