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viernes, 3 de julio de 2026

Ataques ucranianos agravan crisis de combustible en Rusia y aumentan la presión sobre Putin, según DW

·2 de julio de 2026·22
Ataques ucranianos agravan crisis de combustible en Rusia y aumentan la presión sobre Putin, según DW
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Moscú, 2 julio.– Los continuos ataques de Ucrania contra refinerías, depósitos de combustible e infraestructuras energéticas dentro de Rusia y en la península de Crimea han comenzado a provocar una creciente crisis de abastecimiento que, según analistas consultados por la cadena de televisión alemana DW, podría aumentar la presión sobre el presidente ruso, Vladímir Putin, para explorar una salida negociada al conflicto.

De acuerdo con el reportaje de DW, durante los últimos meses las fuerzas ucranianas han intensificado sus operaciones contra instalaciones estratégicas de la industria petrolera rusa, así como contra las rutas logísticas utilizadas por el ejército ruso en los territorios ocupados de Ucrania.

Solo en junio de este año fueron alcanzadas refinerías ubicadas en Moscú, Nizhnekamsk, Tiumén y Volgogrado. En mayo, otras 16 refinerías fueron objeto de ataques, lo que ha reducido la producción nacional de gasolina en aproximadamente un 25 %, según datos recopilados por la agencia Reuters a partir de fuentes del sector.

18 de junio de 2026: humo sobre una refinería de petróleo de Moscú tras un ataque de drones ucranianos.

Actualmente, Rusia produce unas 85,000 toneladas de gasolina por día, mientras que el consumo durante la temporada de verano alcanza las 110,000 toneladas diarias. Expertos del centro estadounidense Energy Intelligence, citados por DW, advierten que el país podría enfrentar este verano la peor crisis de combustible de su historia reciente.

Uno de los hechos más significativos ocurrió el pasado 28 de junio, cuando el propio presidente Vladímir Putin reconoció públicamente por primera vez la existencia de "cierta escasez de combustible", atribuyéndola a los ataques con drones lanzados por Ucrania.

La politóloga Margarita Zavadskaya, investigadora del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales, señaló a DW que el reconocimiento público del mandatario constituye una admisión poco habitual de un problema interno.

Según la experta, Putin no solo aceptó que existe un déficit de combustible, sino que responsabilizó directamente a los ataques ucranianos.

La magnitud de la crisis sigue siendo objeto de debate. Mientras el portal económico ruso RBC sostiene que ya existen restricciones en la venta de combustibles en unas 40 regiones del país, el medio independiente ruso Wjorstka asegura que las limitaciones afectan a 78 regiones.

Para Christina Harward, analista del Institute for the Study of War, con sede en Washington, la diferencia respecto a campañas anteriores radica en la evolución de la capacidad militar ucraniana.

Recordó que Kiev ya había atacado refinerías durante 2025, pero explicó que este año ha incrementado considerablemente el alcance, la precisión y la capacidad destructiva de sus drones, además de concentrar esfuerzos en neutralizar previamente los sistemas rusos de defensa antiaérea.

La estrategia ucraniana no se limita a la infraestructura energética. Según DW, también se ha intensificado la ofensiva contra las rutas de abastecimiento del ejército ruso ubicadas entre 20 y 200 kilómetros detrás de las líneas del frente, especialmente en las regiones de Zaporiyia y Donetsk.

Harward afirmó que existen informes sobre una reducción en el suministro de combustible, municiones, drones de reconocimiento y otros recursos esenciales para las tropas rusas desplegadas en esas zonas, situación que podría afectar su capacidad operativa.

"No hay combustible", dice este cartel de una gasolinera situada en la región de Moscú.

La experta también destacó la importancia estratégica del puente de Crimea, recientemente atacado por Ucrania. Explicó que esa infraestructura constituye una de las principales vías de abastecimiento tanto para las fuerzas militares rusas como para la población civil de la península anexada por Moscú en 2014. Una destrucción total del puente, añadió, representaría un duro golpe para la logística rusa.

La presión también aumenta en Crimea. Desde el pasado 26 de junio permanece vigente un estado de emergencia en la península y en la ciudad de Sebastopol, decretado por las autoridades instaladas por Rusia tras una serie de ataques que provocaron escasez de combustible y alimentos.

El historiador británico Mark Galeotti, profesor emérito del University College London, afirmó a DW que Ucrania ha identificado a Crimea como el punto más vulnerable del dispositivo ruso.

Según el académico, mantener el suministro de combustible, agua, electricidad y otros recursos hacia la península resulta cada vez más complejo, por lo que Kiev busca incrementar esa presión para obligar al Kremlin a aceptar negociaciones de paz en condiciones favorables para Ucrania.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha definido los ataques contra refinerías y depósitos de combustible como "sanciones a medio y largo plazo", destinadas a debilitar la capacidad económica y militar rusa y aumentar el costo de prolongar la guerra.

No obstante, Galeotti advierte que esa estrategia también entraña riesgos. Considera poco probable que Ucrania intente recuperar militarmente Crimea, ya que ello podría provocar una fuerte escalada por parte de Moscú. A su juicio, la amenaza sobre la península cumple principalmente una función de presión psicológica y política, debido al enorme valor simbólico que Crimea representa para Putin.

Consultado sobre las posibles respuestas del Kremlin, Galeotti señaló que el mandatario ruso aún dispone de varias alternativas, entre ellas ordenar una movilización masiva de reservistas, enviar al frente a miles de reclutas que permanecen fuera del conflicto o, en escenarios más extremos —aunque los considera altamente improbables—, recurrir al empleo de armas nucleares tácticas.

Sin embargo, el especialista subrayó que todas esas opciones tendrían elevados costos políticos y militares para el propio gobierno ruso.

Aun así, Galeotti considera que no existen indicios de un colapso inminente de la economía rusa, ni señales de una rebelión popular o de un golpe de Estado. No obstante, estima que Moscú enfrentará crecientes dificultades para sostener indefinidamente el actual ritmo de su esfuerzo bélico, especialmente si Ucrania mantiene la presión sobre las infraestructuras energéticas y las cadenas logísticas del ejército ruso.

Fuente: Cadena de televisión alemana DW.

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