Aumentan a 2,645 los muertos por los terremotos en Venezuela; continúan las labores de rescate y crece la ayuda internacional

Caracas, 4 julio. - Nueve días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el balance oficial de víctimas continúa en aumento. Las autoridades elevaron este sábado a 2,645 la cifra de fallecidos, mientras que el número de heridos ascendió a 12,666, en medio de una operación de rescate que se torna cada vez más difícil conforme transcurren las horas.
Aunque los organismos de socorro reconocen que las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen considerablemente, cientos de rescatistas venezolanos y extranjeros mantienen las labores de búsqueda en las zonas más afectadas, principalmente en el estado de La Guaira, donde se registró la mayor devastación provocada por el doble movimiento telúrico.
En esa región costera continúan las tareas de remoción de escombros con maquinaria pesada, unidades caninas, drones equipados con cámaras térmicas y equipos especializados de rescate. Familiares de las personas desaparecidas siguen reclamando que las operaciones no sean suspendidas, convencidos de que todavía existen sobrevivientes atrapados bajo edificios colapsados.
Uno de los casos que mantiene en vilo al país es el del niño Fabio, de nueve años, cuya familia asegura haber escuchado señales de vida entre los escombros de un edificio derrumbado. Equipos de rescate venezolanos y especialistas españoles realizaron este viernes nuevas inspecciones utilizando drones con sensores térmicos y perros entrenados para detectar sobrevivientes, con el propósito de determinar la viabilidad de un nuevo intento de rescate.
La esperanza de encontrar personas con vida recibió un impulso luego del rescate, el jueves, de Hernán Gil, quien permaneció ocho días atrapado bajo los restos de una edificación en La Guaira. Los médicos informaron que el sobreviviente permanece estable y continúa recuperándose en un centro hospitalario.
Mientras tanto, el Colegio de Ingenieros de Venezuela activó un plan nacional de contingencia para evaluar la estabilidad estructural de miles de edificaciones afectadas por los terremotos. Ingenieros, arquitectos y especialistas participan en inspecciones técnicas que permitirán determinar cuáles inmuebles podrán ser rehabilitados y cuáles deberán ser demolidos por representar un riesgo para la población.
La emergencia humanitaria continúa movilizando la solidaridad internacional. Este viernes, Ecuador envió un cuarto vuelo con ocho toneladas de ayuda humanitaria, que se suma a los cargamentos despachados durante la última semana con alimentos, medicamentos, agua potable e insumos médicos para las comunidades afectadas.
También se conoció que la cantante colombiana Shakira, a través del Fondo para la Educación Global Citizen de la FIFA, anunció una donación de 500,000 dólares destinada a programas de asistencia para niños damnificados por los terremotos.
El impacto de la tragedia también alcanza a ciudadanos extranjeros. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España informó que el número de españoles fallecidos aumentó a 34, mientras 140 continúan desaparecidos. Además, confirmó que once personas permanecen localizadas bajo estructuras colapsadas y siguen siendo objeto de operaciones de rescate.
Por su parte, el Gobierno de Perú confirmó la muerte de tres ciudadanos peruanos y reportó otros siete desaparecidos, cuyos familiares permanecen a la espera de información oficial sobre su paradero.
En medio de la emergencia, el Ministerio de Educación venezolano anunció que las clases serán reanudadas a partir del próximo lunes únicamente en los estados que no resultaron afectados por los terremotos y donde las infraestructuras escolares no presentan daños visibles. En las zonas devastadas, las actividades académicas continuarán suspendidas hasta que existan condiciones de seguridad para estudiantes y docentes.
Las autoridades venezolanas mantienen activos los centros de atención para damnificados, mientras hospitales, albergues temporales y organismos de protección civil continúan atendiendo a miles de personas que perdieron sus viviendas y requieren asistencia médica, alimentación y apoyo psicológico.
Con el paso de los días, la emergencia comienza a concentrarse menos en las labores de rescate y más en la atención humanitaria y la reconstrucción de las zonas destruidas. Sin embargo, para cientos de familias que aún buscan a sus seres queridos, la esperanza permanece intacta, pese a que los especialistas admiten que el tiempo juega cada vez más en contra. (Con información de EFE).
