La Iglesia, el Derecho Internacional y la Paz Mundial

Por: Luis Fernández
En un consistorio extraordinario de dos días celebrado a finales del mes de Junio de este año 2026 en Roma, presidido por el papa León XIV y en el que participaron más de 170 cardenales de todo el mundo, con el fin de debatir los principales desafíos pastorales, los conflictos internacionales, las crisis humanitarias, la promoción de la paz, el pontífice planteo que,” la misión de la iglesia debe ser un testimonio de justicia, reconciliación y paz.
En el encuentro los cardenales respaldaron un llamamiento del Papa en favor de la paz, reiterando que la guerra contradice la dignidad humana y que la iglesia debe promover activamente la reconciliación y el diálogo, anunciando el evangelio con esperanza, cercanía y compromiso con los más vulnerables, ofreciendo testimonio creíble en un contexto de profundas transformaciones sociales.
Durante el encuentro de cardenales presidido por el Papa León XIV, el cardenal Víctor Manuel Fernández, una de las figuras más influyentes de la Curia Romana, lanzó fuertes críticas contra las incoherencias y contradicciones de algunos actores internacionales incluida la Unión Europea, que impone sanciones económicas a un Estado, mientras brinda ayuda financiera y militar a otro, según criterios de conveniencia política.
En un discurso a puerta cerrada, el purpurado centró su discurso en la aplicación selectiva de principios y en el riesgo de que los intereses geopolíticos prevalezcan sobre un marco estable de valores y de respeto al derecho internacional ignorando en el proceso crisis humanitarias e invasiones de consecuencias aún más devastadoras en el resto del planeta.
El cardenal Fernández, explicó que el concepto de la legítima defensa está siendo secuestrado y desdibujado de forma deliberada por las élites políticas internacionales para justificar agresiones y validar el envío masivo de armamento a zonas de guerra, lo que demuestra una falta de coherencia entre los principios proclamados y las acciones adoptadas.
Este doble criterio de la política internacional de algunas naciones se puede ver cuando se condenan con mucha firmeza determinadas invasiones o violaciones al derecho internacional mientras que otras reciben respuestas limitadas y menos contundentes, asimismo la rapidez, la intensidad y el alcance de las sanciones económicas varían según el peso geopolítico o la relación con algunas potencias y la Unión Europea.
En cuanto a los derechos humanos la Unión Europea hace fuertes críticas a algunos gobiernos, mientras que a otros considerados aliados estratégicos enfrentan una presión significativamente menor, a lo que se debe agregar que su defensa de los valores democráticos convive con relaciones comerciales y estratégicas con gobiernos cuestionados por su historial de violación de los derechos humanos.
La utilización selectiva de argumentos para justificar la guerra, la agresión armada y la violencia indiscriminada, como sucede en Gaza y el sur del Líbano, lo único que produce es un elevado número de víctimas civiles y groseras violaciones a los derechos humanos, al derecho internacional humanitario, crímenes de guerra, castigo colectivo y la deshumanización del adversario.
Las incoherencias, las contradicciones y el doble rasero de la política internacional, que algunas naciones utilizan para justificar la guerra, los conflictos y las intervenciones militares son una grave amenaza para la paz mundial y la convivencia pacífica de las naciones, así como a una civilización que debiera estar basada en la dignidad humana, la solidaridad, la cooperación y el diálogo.
El Vaticano ejerce una influencia diplomática y moral significativa mediante su extensa red de relaciones internacionales, manteniendo relaciones diplomáticas con más de 180 Estados, su colaboración con numerosos organismos internacionales y su innegable autoridad religiosa, la que utiliza para promocionar la paz, mediante la solución pacífica de los conflictos.
Además, la santa sede impulsa la defensa del derecho internacional, el respeto a la soberanía de los estados, la integridad territorial, el derecho internacional humanitario y la protección de la sociedad civil, la dignidad humana, los derechos humanos, las personas migrantes y refugiadas y la lucha contra la pobreza, privilegiando la diplomacia, la reconciliación, el multilateralismo y la justicia.
Todo esto ha sido reforzado por el Papa león XIV, quien ha señalado que,” la guerra nunca esta bendecida por Dios”, mientras que, en el consistorio extraordinario de junio del 2026, los cardenales insistieron en que la guerra representa un fracaso de la política y de la humanidad y exhortaron a los líderes mundiales a privilegiar la negociación sobre el uso de la fuerza.
El Papa león XIV ha sido bien claro en sus criterios, “No podemos creer en Jesucristo y promover la guerra, ni matar al inocente”, “Jamás debe invocarse el nombre de Dios para justificar decisiones y acciones de muerte”, estas expresiones del sumo pontífice nos dicen que la fe cristiana en incompatible con la justificación de la guerra, el asesinato de inocentes y la utilización del nombre de dios para legitimar la violencia.
Luis Fernández
Analista Político y escritor
Santo Domingo R.D.
