Más de 200 cadáveres permanecen sin identificar mientras Venezuela enfrenta la fase más crítica tras los terremotos

Caracas, 7 julio.– Trece días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el país enfrenta una de las etapas más complejas de la emergencia: la recuperación de cuerpos, la atención de miles de damnificados y el inicio de la reconstrucción de las zonas devastadas, mientras el número de víctimas continúa aumentando.
El balance oficial más reciente sitúa en 3,535 los fallecidos, 16,740 los heridos y 6,462 las personas rescatadas con vida desde que ocurrió la tragedia. Asimismo, las autoridades informaron que 17,854 personas perdieron sus viviendas, una cifra que sigue aumentando a medida que avanzan las evaluaciones de daños.
Uno de los aspectos más dramáticos de la emergencia se concentra en el estado de La Guaira, la región más golpeada por los sismos, donde las autoridades confirmaron que 231 cuerpos permanecen sin ser reclamados por sus familiares. Según el gobernador José Alejandro Terán, alrededor de 2,400 víctimas ya han sido identificadas, pero centenares de cadáveres continúan sin poder ser reconocidos debido al estado en que fueron recuperados entre los escombros.
Ante esta situación, las autoridades comenzaron la inhumación de numerosos cuerpos no identificados en fosas comunes habilitadas de manera provisional en un cementerio municipal de La Guaira, mientras continúan los trabajos forenses para intentar establecer la identidad de las víctimas.
La recuperación de cadáveres se ha convertido en la principal tarea de los organismos de emergencia. La mayoría de las operaciones de búsqueda de sobrevivientes han concluido y en las zonas más afectadas predominan ahora excavadoras, grúas y maquinaria pesada encargadas de remover toneladas de concreto y estructuras colapsadas.
Sin embargo, familiares de desaparecidos han solicitado públicamente que se suspenda la demolición de edificios con riesgo de colapso, al asegurar que aún existen personas atrapadas bajo los escombros cuyos cuerpos no han sido recuperados. Los allegados temen que las labores de demolición dificulten la localización e identificación de sus seres queridos.
Mientras tanto, miles de venezolanos continúan viviendo en refugios temporales. El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, informó que 14,634 personas permanecen alojadas en 87 campamentos habilitados por el Gobierno, los cuales cuentan con una capacidad para más de 20,000 personas.
La Guaira concentra la mayor cantidad de desplazados, con 8,613 personas distribuidas en 26 campamentos, seguida por Caracas y el estado Miranda, donde también permanecen abiertas decenas de instalaciones provisionales para albergar a las familias que perdieron sus hogares.
Paralelamente, la Comisión Presidencial para la Habitabilidad de Infraestructuras y Viviendas, junto al Colegio de Ingenieros de Venezuela, informó que se han realizado cerca de 6,000 inspecciones técnicas en viviendas e infraestructuras ubicadas en los siete estados más afectados por los terremotos, con el propósito de determinar cuáles edificaciones pueden ser recuperadas y cuáles deberán demolerse por representar un peligro para sus ocupantes.
Aunque las clases fueron reanudadas en la mayor parte del territorio nacional, en Caracas y en varias localidades de La Guaira, Miranda, Carabobo, Aragua y Falcón las actividades docentes permanecen suspendidas debido a los daños sufridos por numerosos planteles educativos y edificios públicos.
La respuesta internacional también continúa fortaleciéndose. Este martes arribó al país el primer cargamento de ayuda humanitaria enviado por China, compuesto por 80 toneladas de generadores eléctricos, purificadores de agua, tiendas de campaña y mantas, como parte de un paquete de asistencia valorado en unos 100 millones de yuanes, equivalente a aproximadamente 14 millones de dólares, destinado a apoyar las labores de rescate y reconstrucción.
A esta cooperación se suma el respaldo financiero anunciado por las Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, António Guterres, informó que el plan de respuesta humanitaria para Venezuela ha recibido hasta el momento 274 millones de dólares, aunque el organismo estima que serán necesarios 632 millones para atender a los millones de personas afectadas por la catástrofe.
Las autoridades venezolanas también solicitaron apoyo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para impulsar programas de construcción de viviendas destinadas a las familias que quedaron sin hogar, mientras avanzan los planes gubernamentales para la reconstrucción de la infraestructura pública y privada destruida por los sismos.
En paralelo, continúa la llegada de ayuda internacional. Durante los últimos días fueron desplegados hospitales de campaña, brigadas médicas y equipos especializados de rescate enviados por varios países, entre ellos Colombia, mientras organizaciones humanitarias mantienen operaciones de distribución de alimentos, agua potable, medicamentos y artículos de primera necesidad.
No obstante, especialistas en gestión de riesgos advierten que Venezuela enfrenta ahora una etapa mucho más prolongada y compleja que la emergencia inicial. La reconstrucción de viviendas, escuelas, hospitales, carreteras y servicios básicos demandará inversiones multimillonarias y años de trabajo, en un país que además enfrenta importantes limitaciones económicas e institucionales.
Con las posibilidades de encontrar nuevos sobrevivientes prácticamente agotadas, la prioridad de las autoridades y de los organismos humanitarios se concentra ahora en recuperar e identificar a las víctimas que permanecen bajo los escombros, brindar atención a los miles de desplazados y poner en marcha un proceso de reconstrucción que permita devolver gradualmente la normalidad a las regiones devastadas por el mayor desastre natural registrado en la historia reciente de Venezuela.
