Por sus frutos los conoceréis

Margarita Cedeño

@Margaritacdf

“¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”.

La palabra de Dios nos guía sobre la manera correcta de juzgar a las personas: por sus hechos, más que por sus palabras.

    Ha sido, y debe ser, la forma de evaluar el trabajo de los que ascienden a la vida pública, los que piden el voto de los ciudadanos en base a promesas y propuestas que luego están compelidos a cumplir.

 Lamentablemente, hoy en día, la política ha perdido credibilidad porque muchos de los que llegan al poder desechan la palabra empeñada y se olvidan del compromiso con el ciudadano.

Este gobierno no parece ser la excepción, como sucede con la generación de empleos.

 Apelando a la inmediatez de la comunicación, al populismo que hoy ronda en todos los espacios políticos del planeta, el gobierno actual se comprometió a generar un millón de nuevos empleos en un período de cuatro años. Una promesa vacía.

En sus momentos más estelares, la economía dominicana no ha podido generar más de 120 mil nuevos puestos de trabajo por año.

 Sin embargo, el mercado electoral compró la promesa y ahora se decepciona al ver un gobierno que no ha implementado incentivos gubernamentales para atender a los más de 700 mil dominicanos y dominicanas que buscan empleo y no lo encuentran, que están sumidos en la desesperanza y el abandono gubernamental.

 Las cifras son contundentes. El nivel de ocupación actual se ubica ligeramente por debajo de las cifras prepandemia y aún faltan 34 mil puestos de trabajo que no se han recuperado, respecto al número de puestos previos a la pandemia.

 A esto se suma el aumento de la informalidad laboral, es decir, el de aquellos ocupados sin salario mínimo, sin prestaciones sociales y sin seguridad jurídica.

Es el resultado de la aplicación de incentivos perversos que no generan empleo digno. Más de la mitad de los empleos del país son actividades económicas precarias y de baja rentabilidad, que perpetúan la situación de pobreza de muchas familias.

A la fecha, 58 de cada 100 puestos laborales son generados por la economía informal y el servicio doméstico.

 ¿Qué espera este Gobierno para actuar ante esta lúgubre realidad?

Ya sabemos que será imposible cumplir la meta de un millón de empleos en cuatro años, porque se trata de una cifra que surgió de la demagogia y la improvisación política.

Pero la meta real, la que sí se puede y se debe lograr, requiere de mucho trabajo, de políticas públicas construidas con base a la investigación, coordinadas con todos los sectores y que estén a cargo del personal más capacitado.

 Citando nueva vez la Santa Biblia: “no puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos”.

En este caso, al actual gobierno lo juzgaremos por todas sus promesas que fueron realizadas en medio de la pandemia, empezando por  el número de nuevos empleos generados; por esos frutos, si es que los hay, los conoceréis.

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