Ucrania golpea sin descanso el punto débil de la economía rusa y desencadena una crisis sin precedentes para Moscú

Vicente Nieves y Mario Becedas
Ucrania ha encontrado el punto débil de Rusia (algo que no es nuevo) y lo está golpeando a un ritmo sin precedentes (esto sí es novedoso). Se han tenido que alinear varios factores para que por fin Kiev pueda desatar todo su potencial sobre una Rusia cada vez más exhausta y que ahora sí parece dispuesta a negociar. En Ucrania llevan tiempo conociendo el punto débil ruso (la industria energética), pero no tenían los medios para hacer un daño real sobre el motor económico. Ahora, con una industria de sofisticados drones que funciona a la perfección y fabrica estas armas como 'churros', Ucrania podría estar hiriendo de gravedad a una economía rusa que se queda sin combustible y busca a la desesperada vender petróleo en bruto a grandes descuentos para seguir con vida en una batalla que ella misma comenzó.
Kiev está atacando la infraestructura energética rusa a un ritmo sin precedentes, según un análisis de datos del Financial Times, que muestra que la intensificación de la campaña de drones está provocando la peor crisis de suministro de combustible en Rusia en varias décadas. Los datos de Rochan Consulting, un grupo de análisis polaco que monitoriza la guerra, muestran que el número de ataques ucranianos con éxito contra refinerías rusas alcanzó en mayo un récord histórico mensual, con 16 'dianas'. Desde el comienzo de 2026, las refinerías rusas han sido atacadas al menos 194 veces, una cifra once veces superior a la registrada en el mismo periodo del año anterior. Rusia y sus ingenieros ya no tienen tiempo de repararlas antes del próximo ataque en otro punto clave. Una lucha de desgaste que Ucrania está empleando con intensidad en los últimos meses.
Mientras tanto, los rusos hacen interminables colas por repostar, el ambiente empieza a caldearse en la sociedad e incluso en el propio Gobierno de Vladímir Putin. La economía está relativamente estancada, la inflación se ha enquistado por encima del 5%, los salarios reales ya no crecen como antes y el enorme déficit para financiar la guerra empieza a ser insostenible a nivel fiscal y de la propia inflación, lo que ha llevado al Banco de Rusia a advertir que si esto sigue así habrá que subir los tipos de interés en detrimento de la economía.
Moscú sufre la crisis
Como en una especie de pesadilla en la que uno no esperaba verse en vuelto, Moscú ha visto cómo los inesperados avances tecnológicos de Ucrania en materia de aeronaves no tripuladas han acabado dañando de gravedad su complejo de refinerías, uno de los fuertes brazos de su entrenado músculo exportador de energía. Si en clave comercial externa, estos daños se han intentado compensar engrosando las exportaciones de crudo sin tratar, a nivel interno la escasez de combustible empieza a ser un problema más que anecdótico. De las llamativas fotografías de caravanas en las gasolineras en el 'país del petróleo' a un daño económico latente que abre más una herida que el Kremlin ya no parece poder tapar. Alrededor del 90% de las regiones de Rusia se han enfrentado a problemas de suministro de gasolina u otras formas de racionamiento de combustible.
Cuando todavía resuena el eco de las informaciones que apuntaban a que el 'vecino pequeño' Kazajistán tendría que enviar gasolina a Rusia para paliar la escasez, Putin ha firmado en los últimos días medidas 'desesperadas' como una ley para estimular el suministro de gasolina al mercado nacional. La ley, que introduce modificaciones en el Código Fiscal, permite mezclar gasolina de primera destilación con otros componentes para producir combustible de alto octanaje, según informó RBC el sábado. Las modificaciones también tienen como objetivo estimular las importaciones de gasolina a Rusia mediante la concesión de subvenciones a los importadores.
Asimismo, Rusia ha prohibido las exportaciones de gasolina y combustible para aviones y está barajando posibles restricciones también a las exportaciones de gasóleo. El Kremlin declaró el 30 de junio que Rusia está negociando la importación de combustible a un precio aceptable. Además, según informan los medios de comunicación, el Gobierno ha flexibilizado ciertos requisitos técnicos, permitiendo que algunas refinerías produzcan gasolina y gasóleo Euro-3 hasta finales de 2026.
Un reciente informe del Instituto Kiel señalaba que Rusia muestra signos de "agotamiento estructural". La situación fiscal de Rusia se ha deteriorado, pero los problemas aún no son agudos. En los primeros cinco meses del año, Rusia registró un déficit presupuestario del 2,6% del PIB, por encima del objetivo anual del 1,6% del PIB debido al aumento del gasto militar. Aunque el endeudamiento de este año no es tan grande como el del año pasado, y Moscú aún cuenta con amplios fondos de reserva, la crisis del combustible podría salirle muy cara al país porque golpea los dos lados: gastos e ingresos. Por un lado, Rusia ahora debe importar parte del combustible y gastar dinero en recuperar su industria refinera. Al mismo tiempo, la caída de las exportacines de diésel y gasolina intentan compensarse con más ventas de petróleo, pero el margen no es ni de lejos el mismo.
De hecho, varias informaciones en exclusvia de Reuters y otros medios revelan que Rusia estaría comprando gasolina y otros combustibles a niveles históricamente altos a países como la India y Bielorrusia, unas importaciones que entran restando en el PIB, al contrario que las exportaciones. Unas importaciones que se pagan en parte con dinero público, frente a unas exportacipone que incrementan los ingresos públicos.
Drones contra el 'Plan B'
Como se refería más arriba, una solución de urgencia ante los ataques a refinerías ha sido exportar petróleo crudo a mansalva. De hecho, Rusia ha aumentado sus exportaciones marítimas de crudo hasta alcanzar un récord, redirigiendo los barriles adicionales a los mercados extranjeros. Sin embargo, la continuación de los ataques ucranianos contra la infraestructura portuaria aparte de contra el complejo de refinerías podría poner en peligro esta estrategia, dejando algunos volúmenes varados en el país y sin otra opción a los productores que recortar la producción.
Para muestra, un botón. La región rusa de Leningrado está siendo objeto de ataques con drones ucranianos, y dos puertos clave de la costa del Báltico han sufrido daños en las últimas horas, según las autoridades locales. Hasta el momento se han derribado 56 drones en los alrededores de los puertos de Ust-Luga y Vysotsk, según ha declarado el gobernador Alexander Drozdenko en un comunicado publicado en Telegram, El dirigente ha confirmado que se han producido daños en algunas instalaciones de la zona de los puertos.
Ust-Luga es un centro de exportación de crudo, productos petrolíferos, carbón, fertilizantes y una amplia gama de otras mercancías, mientras que Vysotsk se dedica al manejo de productos petrolíferos y gas natural licuado. Los ataques ucranianos a principios de este año obligaron a suspender las cargas de crudo en la terminal petrolera de Ust-Luga, operada por Transneft PJSC, y a cerrar las instalaciones de procesamiento de gas y exportación de combustible de Novatek PJSC en esa misma localidad.
Los ataques contra Ucrania también han destruido la ilusión cuidadosamente mantenida por el Kremlin de que la vida normal en Rusia continuó durante la guerra, afirmó Ruslan Pukhov, director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías, un centro de estudios de defensa con sede en Moscú.
"En un nivel fundamental, podemos ver que Putin ha cometido otro error estratégico fatal en esta guerra, al pensar, por alguna razón, que el tiempo estaba de su lado. No logró que Ucrania capitulara, pero les dio tiempo suficiente para desarrollar la producción en masa de "ataques de largo alcance", declaró Pukhov.
Fuente: El Economista
